La muerte del Plug and Play

Recuerdo que la entrada en el nuevo siglo vino de la mano de los inicios del Plug and Play. Nos comenzábamos a olvidar en algunos casos de los problemáticos drivers y controladores para Windows 95, ahora era abrir la caja, enchufar y disfrutar. Salvando las barreras de algunos dispositivos más específicos y especiales los nuevos sistemas operativos nos empezaban a liberar de alguna que otra hora configurando la nueva compra. En algunas ocasiones si se necesitaba algo más, una conexión a Internet se encargaría de conectarse a un servidor y descargar lo justo y necesario. Era casi futurista.

Digamos que los años continuaron y vivimos en una especie de cómoda balsa de aceite en la que porque no decirlo, Windows XP nos mejoró la vida a niveles insospechados. Siempre habría un router, un escáner dando un poquito la lata, pero por lo general de ahí hasta el nuevo ciclo de Android todo venía siendo coser y cantar.


Antes las cosas eran mucho más fáciles, evidentemente menos productivas y mucho más caras, pero aunque me repita, infinitamente más fáciles. Si querías una videoconsola solo tenías que pagarla y disfrutar del catálogo de videojuegos. Si querías ver la televisión en tu cuarto la única opción que tenías era comprar una televisión, digno del Capitán Obvio. La inexistencia de los actuales avances tecnológicos no nos podían crear ninguna necesidad puesto que no imaginábamos tecnologías como el streaming y conexiónes de fibra de 300Mb. Todo este orden mental se ha ido a la mierda desde que los dispositivos empezaron a ser inteligentes.

Llevo enfrascado meses con la puesta a punto casi perfecta de dispositivos como la Nvidia Shield TV, HyperSpin, Raspberry Pi, o VU+ y ahora encima me he metido en un servidor HP Proliant, entre otras cosas porque es la única manera lógica y económica de poderlo centralizar todo. Nadie nace ingeniero, así que de todo tienes que ir aprendido muy poco a poco y la verdad es que en parte se avanza gracias a muchísimos usuarios que están dispuestos a dedicarte tiempo y echarte una mano y sobre todo a quien aguanta que me meta en la cama a las tres de la mañana porque siempre me queda algo por configurar. Desde aquí gracias a todos, y a ti.

Ahora si quiero ver TVE puedo hacerlo desde mi TV, o desde un app de mi Smart TV, o desde un app de Windows 10, o desde un iPhone, o desde un decodificador, pero si quiero verlo desde el dormitorio puedo verlo desde la TV con su antena, pero si es Movistar+ puedo verlo desde Kodi a través de la Raspberry Pi con un addon para el decodificador, o a través del iPad con una app, o a través del PC con una lista m3u por VLC.  Es decir, una infinidad de maneras para llegar al mismo lugar. El mismo ejemplo se podría poner para echar una partidita a un emulador o para ver un capítulo de cualquier serie mediante Netflix, Kodi, Plex, el bluray original o enchufar un USB trasero a una SmartTV, a la Xbox ONE, o a una Pi o a la Nvidia Shield o un disco duro multimedia, o a los mil demonios que me llevan cada vez que todo eso no sale bien. Perdonen el tochaco, pero es así justo como suena en mi cabeza cuando intento poner todo en orden. Todo eso antes no existía. Antes no te quedaban más cojones que irte a la única televisión de la casa y utilizar el único formato que tenías. Claro que tenía sus inconveniencias, pero éramos felices porque no cabía la manera de imaginarlo de otra forma. Hoy, a pesar de todas las mil maravillas, creo que estoy desarrollando estrés tecnológico.

Los sistemas cerrados si están bien hechos son los mejores. Es cierto que tienes que conformarte con lo que hay, pero si lo que hay es bueno y cubre tus necesidades no necesitas nada más. El mundo del software libre y abierto ha terminado por destruirnos la cabeza a los usuarios que entendemos el orden como un TOC nativo y asumido. Nos molesta más un error de sistema que un bulto en el cuello. Ahora cada desarrollador plantea su posibilidad y te ofrece la opción de aplicarla, y no todas son buenas, de hecho algunas de ellas son infumables y solo existentes para rellenar huecos de repositorios.

He perdido días enteros buscando la mejor manera de cargar una rom por RetroArch porque hay veinte formas diferentes. He invertido tardes absurdas en probar siete addons de Kodi diferentes para conseguir algo parecido. Puedo jugar al Sonic 2 de seis maneras diferentes sin moverme de mi casa. Puedo ver Narcos de diez formas distintas enchufando siete sistemas alternativos.

Las innumerables calles del laberinto han hecho que todo sea más difícil y más lento, más tedioso, más desesperante, cuando se suponía que avanzábamos a mejor. Eso sí, cuando lo tienes todo configurado a tu gusto estás tan cansado que no enciendes nada. Eres como el vigilante nocturno de un museo. Ya que lo he dejado tan bonito, por lo menos que no se joda nada.

Además da igual, los subnormales como nosotros siempre vamos a sacar una tontería nueva con la que diremos que sí, que ahora ya con esto sí que sí. Y así hasta que el sistema necesite una actualización manual y otra vez a empezar de cero. Es como una frustración gozosa, como una deliciosa pizza a la que alguien le puso piña. 

Recuerdo cuando Homer le dijo a Lisa hablando sobre la libertad de prensa que en vez de un magnate controlando todos los medios ahora había mil locos publicando sus mentiras. Y es verdad, el mundo de la tecnología ahora es así. Indudablemente es mejor, disfruto de todo lo que antes he mencionado y me sería imposible en los noventa hacer tan siquiera lo que hago hoy todos los días cuando aun no son ni las nueve de la mañana. Pero aun así, no sé porqué, será quizás por la cantidad de horas que le llevo echadas, sigo viendo en el noventero Plug and Play una sensación futurista mucho más agradable a pesar de que nada tenga que ver con las barbaridades maravillosas de la que ahora disponemos.

1 comentario:

  1. No entiendo porque las personas se quejan de la pizza con piña, por todo lo demas te doy la razón jaja

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