La Bistroteca - Hamburguesas y algo más

Hacía bastante tiempo que no me animaba a escribir sobre gastronomía y a pesar de haber disfrutado de más de un restaurante de calidad ninguno de ellos me terminó de inspirar lo suficiente como para llegar a completar un post. No obstante fue la segunda visita a La Bistroteca la que me llenó lo suficiente como para recomendar la visita.

A pesar de encontrarnos con un local que no destaca precisamente por su amplitud, ha conseguido construir una atmósfera íntima y muy agradable. Todo en él está perfectamente medido, hasta el tono y volumen del teléfono del local que parece no parar de sonar con clientes deseando reservar. Pulcritud y una sencillez muy bien distribuida. Un restaurante a la altura de sus pretensiones. Una carta escueta en la que no puedes perderte de la mano del aburrimiento, una oferta muy pensaba y sobre todo muy bien desarrollada. Uno de esos pocos negocios en los que también merece la pena guardar hueco para un magnífico postre. 


Comenzamos con el buen recuerdo de la primera visita repitiendo su excelente Guacamole. Éste te lo terminan cara al cliente, donde tendrás la oportunidad de elegir el grado de punch que le aporta el tabasco. Para acompañarlo puedes olvidarte de todas esas tortitas de trigo al uso insípidas que llegan en bolsas y bolsas. Una ración de triángulos fritos caseros harán de la mejor cuchara y no tengas miedo de pedir más si se te quedan cortos, no tendrán ningún problema en reponértelos.


La Bistroteca tiene una variedad de hamburguesas caseras con mucha personalidad. Cada una nada tendrá que ver con la anterior. En esta ocasión nos decidimos por La Nipona. Medallón de atún a la barbacoa, chips de alga nori, tomate, canónigos y mayonesa de wasabi, todo ello servido en un pan clásico de semillas que estaba para comerte dos docenas. Una hamburguesa totalmente diferente a las que hayas podido comer hasta ahora. Yo la definiría como una muestra absoluta de perfecta definición, sabe a Japón.


La opción de la hamburguesa vino justificada por cambiar la Brocheta de atún de la que disfrutamos en nuestra primera visita, y que a pesar de no tener fotografía alguna recomendamos encarecidamente. En esta ocasión la Brocheta elegida fue la de Pulpo a la Parilla acompañada de Patatas Revolconas.


Yo personalmente no soy mucho de dulce, salvo que me presenten maestrías como la siguiente. Crema de Maracuya con sus semillas, crumble de almendras y coronada con una frambuesa. Un postre del que podrías comerte todos los días uno y no cansarte jamás. También te lo montan en la mesa.

Madrid normalmente es caro y en la mayoría de las ocasiones que quieras sentarte en un restaurante de cierto nivel tienes siempre dos opciones a la hora de salir del local. En la primera de ellas lo primero que se te viene a la cabeza es la puñalada que te han dado para lo que te han servido. En la segunda opción te marchas paseando recordando los sabores y la experiencia. La Bistroteca es de los segundos.

Todo esto que veis más cuatro bebidas, sin ningún tipo de alcohol, puede salirte por 25€ por persona. Un precio más que razonable para una experiencia sobresaliente en una ciudad tan dada a destrozarte la cartera como Madrid.

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