Firmar la hipoteca con Amazon y abonarla con PayPal

Los poquitos que seguís las publicaciones con cierta frecuencia os habéis podido dar cuenta de la evolución que ha ido tomando el blog. Ya no es sólo cuestión de fotografías y vídeos. Las reviews o los tutoriales se han ido materializando siendo uno más. Los gadgets tienen el mismo peso que una noche de Perseidas o una cena en un meritorio restaurante. Esto viene dado por la necesidad imperiosa de crear el contenido que no encuentro. Normalmente cuando me animo a la compra tecnológica me pongo a buscar las experiencias de otros usuarios, pero en muchas ocasiones me termino topando con un contenido poco verídico en castellano. Con lo de verídico me refiero a que me interesa bastante la experiencia personal de un usuario que haya ahorrado mensualmente los eurillos que pueda para comprar ese producto, que lo espere con ilusión, que lo prueba, que se bloquea configurándolo, que lo consigue solucionar y que me cuenta sus impresiones incluso aunque no sea un experto en la materia. De eso en Internet hay muy poco. Tienes que conformarte con youtubers y bloggers profesionalizados que tres días antes del lanzamiento reciben cajas de productos para directamente vendértelo y darte una impresión positiva con menos de 48 horas de uso, cuando yo tras un mes de uso intensivo aun te sigo sacando nuevos pros y contras.


Todo esto también viene porque el geek que llevo dentro ya va camino de los treinta y las necesidades como consumidor cambian. Podemos resumirlo en que ya no es mi padre el que tiene que comprar el lavavajillas, ahora soy yo. Como todo buen geek tengo la maldita enfermedad de no poder comprar nada sin antes pasarlo por Amazon, por Youtube y por Google Shopping. Es por ello y por la ilusión que suponen montar un hogar por lo que la compra de una vaporeta, una batidora o un arcón congelador pueden llegar a convertirse en una odisea infumable de comparativas. Y es en este mismo punto cuando me puedo pegar un mes aprendiéndome todos los modelos de frigoríficos de Samsung para darme cuenta al medir la puerta de que ninguno de ellos entran por la cocina. Frikismo improductivo. Eso sí, ahora ni el señor Samung sabe más de sus frigoríficos que yo.

El espíritu geek no hay que perderlo jamás. Es el que nos hace disfrutar diez veces más de las cosas, aunque esas cosas sean una maldita pistola de pegamento fusible de 5.20€ del chino. Cuando compro algo no considero que sea lo mejor porque yo lo compre, sino porque he dedicado una cantidad de tiempo ingente en optimizar el rendimiento y los recursos de los que dispongo, por eso poco a poco he ido añadiendo cada vez más reviews. Altruismo puro y duro que lo seguirá siendo hasta que algún día pegase un pelotazo y empezase a ganar dinero con Internet, básicamente nunca. Aun así, si algún día llegase ese momento en el que alguien me mandase cajas y cajas de productos para hablar de ellos habrá siempre una cosa que no cambiará jamás, mi experiencia como usuario.

Como todos sigamos el camino actual que se está marcando terminará resultando que todos los productos que salgan a la venta serán buenísimos, muy prácticos y muy recomendables, sobre todo cuando quien lo muestra no se ha gastado 295€ en él. Prefiero el trato en plan compadre de alguien que al menos ha esperado y probado el producto con ilusión, como si te lo estuviese explicando en una terraza compartiendo media de chipi plancha.

Espero que las necesidades geek sigan evolucionando con el tiempo y los años y que cuanto antes se pueda firmar la hipoteca con Amazon y abonarla con PayPal.

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