El Cairo, Egipto y sus Pirámides

No sé si por atrevimiento ignorante o por el sin fin de teorías extraterrestres pero las Pirámides de Guiza nunca me supusieron la incógnita proporcional al tamaño que poseen. Curioso además cuando sientes admiración por ellos, aunque una cosa no quita la otra. Me imaginaba que cuadrillas diarias de diez mil obreros y esclavos supondrían una fuerza humana lo suficiente como para tirar de toneladas de piedras. La arquitectura ya era otro tema, pero bueno -me decía a mí mismo- con todo el tiempo del mundo y los amplísimos conocimientos matemáticos poquito a poquito se va montando. Claro está, todo eso lo piensas a más de cuatro mil quinientos kilómetros de distancia y la cosa comienza a coger sus matices nuevos cuando las tienes delante.


Los primeros absurdos razonamientos prepúberes los sigo manteniendo, es lo que tiene el desconociemiento profundo de muchas de estas materías de la vida. Son maravillas majestuosas, lugares dignos de visita, pero mis preguntas se escapaban por otros caminos delante la Pirámide de Keops. ¿Cómo se organizaban para darles de comer a diez mil hombres en medio del desierto todos los días? ¿Cómo cortaban las piedras con esa precisión? ¿Cómo la barca de Keops, con más de cuarenta metros de eslora y sin ningún jodido clavo podía transportar toneladas en alta mar siendo las maderas cosidas con sogas y juncos? ¿Cómo la momia de Ramses II, entre otras, puede mantener el pelo perfectamente teñido de rubio después de más de tres mil años?


Es una cultura apasionante a la que prestándole la atención suficiente y comparando la arquitectura de sus pirámides con las demás repartidas por la tierra, la primera conclusión que saco es que no estamos solos en el universo. No me he encontrado con una prueba más irrefutable de ello. I want to believe.


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