Cuando pierdes la cuenta de todas las fotos que te han robado

Nunca fui amigo de firmar las fotos. Es algo que odio. Es una manera muy fea de fastidiarle a alguien un bonito fondo de pantalla, un avatar o incluso un cuadro enmarcado en el salón de su casa. Es una opción muy respetable para todo aquel que lo desee y de hecho es bastante práctica visto lo visto, pero a día de hoy me mantengo en mis trece. No sé cuánto duraré así. Intuyo que poco, porque con el tiempo te vas dando cuenta de la poca vergüenza que tiene el ser humano en sí y sobre todo, el mundo empresarial. Grandes corporaciones cuyas cabezas pensantes cobran sueldos millonarios y de las que yo pensaba que serían capaces de crear su propio contenido para ilustrar sus anuncios, su cartelería y sus redes sociales. Qué equivocado estaba.

Grandes grupos de comunicación como PRISA, hoteles de Sevilla como Casa Romana, restaurantes de postín que han ilustrado críticas gastronómicas con mis fotos como si ellos hubiesen comido allí, la propia Universidad de Sevilla, varias agencias turísticas, entre ellas nada más y nada menos que la Agencia Oficial de Turismo de España y otros muchos más espacios de Internet que con un amplio flujo de visitantes han "viralizado" alguno de mis trabajos ampliando con ello sus ingresos por publicidad. De muchos de ellos no doy los nombres, por la humildad que mostraron a la hora de pedir disculpas al momento y de informar de su desconocimiento sobre el asunto a tratar, otros, los más golfos, incluso llegaron no sólo a publicar el trabajo ajeno, sino que además lo modificaron añadiéndoles sus logotipos, sus marcas, la fecha de sus eventos o el precio de la entrada y lo mejor de todo, llegando a discutir con el propio autor de la obra de la autoría real de la misma. 

Ya perdí la cuenta. De verdad. No es un decir. Es una auténtica barbaridad la cantidad de empresas y servicios que son incapaces de crear contenido. Ya no digo contenido de calidad, digo simplemente contenido. No disponen de un fotógrafo o de un chico de los recados que esté en nómina. Ni siquiera de un propio empleado que sea aficionado. Un becario. Ni tampoco de un cuñado, de un amigo, de un vecino que les haga el favor y le ceda los derechos. Ahora directamente uno busca en Google, en Flickr o 500px, escribe "Puente de Triana" y se lo lleva como reclamo para su hotelito cuatro estrellas. En este caso en particular fueron tan fenómenos que encima le añadieron a la foto unos versos de García Lorca y cuando me puse en contacto con ellos se equivocaron de pestaña durante la conversación y lo que quisieron mandarle al chaval que les montó la web me lo mandaron a mí. Un momento mágico. Fue algo así como: "No perdamos más el tiempo con este chico, borra la foto y busca otra".

¿Qué ocurriría si todas las mañanas me llevase El País gratis de un kiosco o si hiciese tres noches en el Hotel Casa Romana de Sevilla y me fuese sin pagar? ¿Podría matricularme en un grado de la Universidad de Sevilla de gratis? ¿O mejor un master en la Universidad Loyola? ¿Y qué me decís si voy a un restaurante bien acompañado y me voy por donde he venido con el estómago lleno?

No todas las noticias son siempre negativas, pero hay una conclusión que he sacado de todo esto. Hay personas que me han pagado por cesión de derechos, eso sí, españoles ninguno. Cuando además, caterva de apropiadores de lo ajeno, normalmente cedo mis fotografías para usos no comerciales siempre y cuando se nombre al autor y de antemano se me pida permiso vía e-mail.

Ilustro este post con estas fotos porque son las que más me han robado y para dejar constancia de una manera muy accesible de la autoría de las mismas. A su vez este es mi Flickr y este es mi 500px. Ambas redes sociales clonadas, para todo aquel que quiera dedicar tiempo en verlas y si alguna le gusta y quiere hacer uso que me mande un correo.

Si alguno de vosotros sufrís algo similar yo os aconsejaría poneros en contacto directo mediante cualquier red social con el responsable y a su vez publicarlo. Es decir, hacerlo notorio, son ellos los que han metido la pata no vosotros. Utilizad la vía pública y la privada. No tiene nada de malo que los clientes de cierto negocio sepan cómo se comportan sus propietarios en las distancias cortas. Las redes sociales son un arma de doble filo. A la misma vez que ellos pueden captar clientes mediante 140 caracteres que acompañen con una imagen vuestra, vosotros podéis mencionarles y haciendo uso del Código Penal y del Diccionario de la Real Academia Española calificarles. Si por el contrario alguno disponéis de la maravillosa suerte de que McDonald's o IKEA ilustren uno de sus anuncios con un trabajo vuestro, sonreíd, dad palmas e id corriendo a un juzgado mientras os imagináis la futura indemnización. Aunque eso ya será más complicado, normalmente son los mediocres los que apropian de lo que no les corresponde.

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