La pequeña Manuela conoce a Papá Noel

Los años corren. Corren tanto que ahora mis navidades han cambiado lo suficiente como para no poder vivirlas de la misma manera que cuando era un infante. No por ello peores, nada de eso. Ahora dispongo de la suficiente solvencia romántica como para plasmar mi arte en una carta de Reyes Magos más amplia y a su vez y en contraposición, también se dispone de una comunicación directa con Melchor, Gaspar y Baltasar para que con dos llamadas y tres WhatsApp se puedan terminar de encender las luces de los tuyos para el día seis. El tiempo vuela y hay que saber cuándo hay que aletear para hacer buen uso de los vientos. Ya se van acercando los momentos y uno va sintiendo las ganas de ser ahora el que sea capaz de crear la ilusión que he recibido durante casi tres décadas. Imagino que es una manera que tiene la vida de balancear la ecuación y cumplir con la Teoría del Equilibrio. Ahora ya le va tocando a uno. Supongo también, que a parte de entre otras cosas, eso también era madurar, eso también era ser adulto, saber diferenciar los momentos en los que uno puede comportarse como un niño.

Me encontraba en la necesidad de cerrar la trilogía y tras la Episodio I: La pequeña Alba conoce a Papá Noel y el Episodio II: Los tres pequeños conocen a Papá Noel, hoy toca disfrutar de los últimos ojos que haciendo chiribitas llegaron a la familia. Os dejo sin más con el Episodio III, La pequeña Manuela conoce a Papá Noel.

Atención: Nuevamente NO APTO PARA PEQUES.

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