Navidad para el fotógrafo ¿Qué comprar?

Puestos a mirar a nuestro alrededor, estamos ya bien metidos en lo que para mí siempre ha sido y será la época más bonita del año. Un delicioso mes que abre para los geeks más exigentes la posibilidad de sacar los pies un poco fuera del tiesto y adorarnos, cual Niño Jesús, con algo más que oro, incienso y mirra. Se abren dos grandes caminos. El del principiante que decide comprar alguna cámara nueva o el del avanzado que decide mejorar lo que ya tiene. No seamos ingenuos y neguemos la evidencia de encontrarnos en unas fechas consumistas - benditas ellas - y que todo aquel que tenga la suerte de permitírselo debería darse algún que otro capricho, incluso salido de tono. Con este rollo que quiero soltaros no quiero convenceros de no pasar la tarjeta de crédito, sólo voy a limitarme a contar mi experiencia y mis necesidades a la hora de decidirme por una cámara.






















Creo que la vida de un fotógrafo siempre pasa por los mismos checkpoints por mucho que intentemos que la cosa sea de otra manera. En mi caso, comencé con una cámara compacta, concretamente una Sony CyberShot DSC-P9 que fue sustituida al tercer año por una versión bastante mejorada, la Sony CyberShot DSC-P200. Esta última tenía opción manual. Fue la primera vez que me familiaricé con los conceptos de diafragma y obturador, llegando a la fácil conclusión de que si quería saber más sobre ello, a parte de fumarme una cantidad insufrible de cursos en vídeo, tenía que dar el salto a una reflex. Lo veía como un imposible, patearme Flickr buscando trabajos con una Canon 400D me dejaba boquiabierto. Soñaba con llevarme a casa cada una de esas luces. Jamás llegaría a imaginar que sólo unos meses después sería yo el protagonista de todo eso. Llegaron otras navidades y terminé en mis manos con la Canon 400D y el 18-55 mm f/3.5-5.6 EF-S, vamos, el pisapapeles. Lo que me ha sorprendido es que no me haya salido ardiendo en las manos después de tanto trasiego.

Cuando llegamos a un punto en el que tus conocimientos son más amplios que tus posibilidades, cuando nos sentimos artísticamente enjaulados, imposibilitados día tras día por la ineptitud tecnológica de plasmar lo que nuestra mente desea, cuando miramos a la lente de nuestra cámara y sabemos que no podemos seguir creciendo con ella, cuando ni un teleobjetivo, ni un angular, ni un macro resulta ayuda o impulso suficiente para seguir adelante, cuando la imagen sólo puede ser tomada en nuestra mente, cuando sentimos que nuestra creatividad está por las nubes, pero no nos acompañan los medios... sólo entonces es cuando debemos replantearnos una nueva inversión. Si no reconoces mis palabras, el problema eres tú y seguramente no vas a arreglar nada dejándote la nómina en un nuevo juguetito.

Considero un error totalmente descabellado comprar el cuerpo nuevo de una cámara cuando no hemos vivido las sensaciones que nos pueden transmitir un equipo con más de dos objetivos. Si no disponemos de ellos recomendaría probar algún teleobjetivo por muy buen precio - 170€ - un anillo inversor macro - 20€ - o algo más elevado, un gran angular - 500€.

Mi decisión fue clara. Canon 5D Mark II y 24-105 mm f/4 EF L IS USM. No dudé y seguiría sin hacerlo. Pude colmar todos mis deseos rompiendo esos barrotes que me tuvieron encerrados. El único que salió agraviado fue mi cuello, ya que para cualquier salida, desde la más informal al viaje más inesperado, era una cámara profesional lo que iba cargando. La diferencia es muy grande. Mi cervicales y la comodidad fue la razón por la que he vuelto al mundo de las compactas, sin dejar de lado por supuesto mi más preciada posesión, con una Sony Cybershot RX100, una de las pocas bombas del mercado que cabe en un bolsillo.


Con todas estas parrafadas sólo quiero compartir una idea. El fotógrafo no es su cámara ni su equipo. El fotógrafo es sólo él, su corazón y su mente, sus manos y su pasión loca por salir a horas desproporcionadas buscando el absurdo más grande. No vais a encontrar la inspiración a base de talonario y la forma más dolorosa de comprobarlo es ver como otros os pueden sacar los colores con todo lo que tengáis en vuestra estantería. Si ahora sí que reconocéis mis palabras, mi consejo es que os gastéis el dinero en ampliar conocimientos. Un buen libro o acudir a un curso profesional os dará el impulso, las ideas y la motivación de la que ahora no disponéis a todo trapo.

¡Feliz Navidad!

2 comentarios:

  1. He llegado a gritar de emoción al ver el resultado de una foto en la cámara, y esa es la mayor satisfacción de la fotografía: superar las barreras técnicas jugando con las creativas. ¡A disfrutar la Navidad!

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    1. Me han dado ganas de terminar la sesión e ir corriendo a casa para poder disfrutar del resultado de ésas que sabes que han salido geniales en un monitor como Dios manda.

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