Hamburguesa Nostra


Soy de esos estúpidos alocados a los que no le importa pasarse media vida buscando el bocado perfecto. Creo que alguien me regaló la capacidad de segregar más endorfinas que el resto de los mortales cuando estoy degustando una genialidad. No hay mayor arte que la gastronomía y como dijo Ferrán Adriá: "No sé si será un arte, pero lo que sí está claro es que si lo fuese, sería el único arte que al no practicarlo morirías". Bajo mi personal punto de vista, dentro de todos esos pequeños bocados que nos podemos masticar hay uno que tiene un pequeño hueco en mi corazoncito desde mi más tierna infancia.


Me considero un fiel enamorado defensor de las hamburguesas, recalcando lo de defensor debido a que hace algunos años andaba sobre los más pringosos fangos por culpa de la manida comida basura. Por suerte hay modelos de negocio encabezados por auténticos expertos y profesionales en la materia que han sabido renacer el concepto primitivo de esta bola de carne picada. De todos ellos - que podríamos nombrar algunos - tendría que quedarme sin duda con uno. Hamburguesa Nostra es para mí, sin ningún género de dudas, la mejor opción para sorprenderte.


Aprovechando un fin de semana con tiempo y buen comer, me dirigí en buena compañía hacía el local más sibarita de toda la capital de España. Les estoy hablando de Gourmet Experience, colindante a El Corte Inglés del Paseo de la Castellana. Este particular Edén del buen yantar, es un concepto de negocio revolucionario donde se mezclan la elegancia y exquisita presentación, tanto directamente para degustar en bares como para comprar en tienda, con una amplía gama de productos de alta gama e importación. El placer que me aporta el simple hecho de dar pasitos muy lentos a través de sus expositores sería perfectamente comparable con la visita a uno de los museos de mayor renombre de cualquier capital cultural que se precie - llámenme exagerado si así lo desean - pero el sentimiento de orden y calidad que me transmite su excelencia puede ser mostrado en muy pocos negocios.

En ningún momento dudé mi decisión y a una buena hora ya era el protagonista de uno de los taburetes de Hamburguesa Nostra. No era mi primera vez, ni será mi última, pueden tenerlo por seguro, así que aproveché la coyuntura para salirme un poco del camino imaginario que nos marcamos cada uno a la hora de sentarnos en un restaurante en el que tenemos muy definidos nuestros platos preferidos. No lo dilataré más:

Brocheta de MiniHambuguesas. Todas Carne de Tenera RazaNostra.

MiniJuan Pozuelo: Cebolla Pochada, Pistacho y Aceite de Trufa.
MiniCebolla Pochada: Cebolla Pochada.
MiniParmigiano: Queso Parmesano de 2 Años.
Mini RazaNostra: Romero, Tomillo, Orégano, Ajo en Polvo y Pimienta.
MiniEspañola: Polvo Jamón Serrano y Queso.

Gracias a esta variedad pudimos probar todas sus salsas.

Como se puede ver en la fotografía fue acompañado de un cuenquito de patatas fritas y cuatro de las mejores aceitunas que he podido probar en mi vida, rociadas en el momento de ser servidas con un buen chorreón de aceite de oliva de excelente aroma y sabor. Fueron varios detalles que no nos esperábamos. Para finalizar decidimos rematar cada uno con la hamburguesa del día, en este caso la Solidaria.  Jugosa Carne de Ternera, Boloñesa de Ave, Cebolla Ponchada y Pimiento Rojo, servida sobre pan de sésamo y mollete blanco, acostado sobre una cama de cebollita frita.


Imagínense en pleno apogeo, clímax absoluto de placer culinario. Mis papilas gustativas se habían montado una fiesta y afortunadamente habían decidido invitarme. Llegó la hora de pedir la cuenta y mi sonrisa aumentó - recordándome a ese momento Candela Bar - cuando la factura venía acompañada de un buen par de inesperados y agradecidísimos bombones. Eso es valor añadido. Todos mis respetos al maestro chef Juan Pozuelo.


1 comentario:

  1. Buey del Valle del Esla, alta y peligrosamente recomendable.

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