Humilladero de San Onofre

A las afueras de la barriada sevillana de San Jerónimo, a la linde del camino real que unía la ciudad de Sevilla con Córdoba, se encuentra actualmente el Humilladero de San Onofre junto a su Templete. Hablamos del que posiblemente sea el monumento más arrinconado de una ciudad que a veces tiene bastante más de lo que podemos valorar.


Sevilla ha sido siempre un cruce de caminos y como no, los humilladeros eran edificaciones que se construían en estos mismos lugares, para que los viandantes pudiesen hacer una parada y así, descansar a la misma vez que veneraban un símbolo religioso para protegerles durante su andanza.


Cercado entre la vía del tren, la SE-20 Ronda Super Norte, el canal del Tamarguillo y la carretera de Alcalá del Río - más complicado hubiese sido difícil - localizamos este monumento cuya efigie actual no es San Onofre, desconociéndose su actual paradero, sino un Sagrado Corazón de Jesús, cuya coloración protectora de la pintura le dio su tonalidad tan característica, conocido popularmente en la zona como el Santo Negro.


El Templete se encuentra en peligro evidente de derrumbe. La vibraciones de los trenes y los coches no ayudan a su conservación. Su complicado acceso, solamente posible subiendo la carretera de Alcalá del Río - no transitable al peatón - y haciendo uso de unas habilitadas escaleras o, por el contrario cruzando el puente en su totalidad y atravesar la vía del tren con todas las precauciones habidas y por haber.

Su estado es deprimente, pero no por ello ha dejado de ser un lugar de devoción. A los pies del Santo Negro se pueden observar las promesas, los deseos y el agradecimiento en forma de ofrendas. Tanto velas como flores actualizan el paisaje decadente de una ciudad que a veces mira para otra lado.


Es complicado que no se te erice el pelo una vez allí, mirándole a los ojos, imaginando que más de uno esperó horas para encontrárselo y poder tener una excusa perfecta para pararse, cobijarse y rogarle por sus miedos.

1 comentario:

  1. Genial el post. Tanto la fotografía como los datos, aunque me hubiere gustado ver un primer plano del Santo Negro.

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